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Es una realidad que existe una crisis de talento en el mercado laboral, entre que se empieza a pensar en la jubilación entre los 50 y 60 años y que los jóvenes no están dispuestos a continuar con la estructura actual del entramado laboral, podemos seguir con la baja natalidad pero tampoco hace falta ser pesimistas, simplemente poner la realidad en la mesa para que reaccionemos hacia un buen cambio que es visiblemente necesario.

Nuestros profesionales están estancados en actividades burocratizadas que inhibe la creatividad y elimina el proceso de apoyo y crecimiento personal y grupal, como grupo nos enfrentamos a tareas que por el sistema de productividad pueden corromper facilmente la salud mental, sin duda es el comienzo de una decepción en un ámbito indispensable para el crecimiento personal que es la necesidad de ser útiles, a su vez esto promueve un deterioro de su entorno y la calidad de su trabajo, es decir, todos bajo situaciones de estrés repetido y de inhibición de nuestra capacidad creativa nos convertimos en personas «tóxicas».

No obstante, para una empresa desde el punto de vista funcional precisa de mantener una continuidad en el trabajo. Aún en la actualidad y para siempre, la constancia y la puntualidad son un pilar fundamental de las buenas relaciones en los negocios, pero esto se ha convertido en la práctica a «tenemos que sacar el trabajo sea como sea».

Para los empresarios con mejores resultados, entre la necesidad de producir y la de retener a los mejores profesionales en un mercado muy escaso es donde debemos de crear nuevos paradigmas para poder explotar el mejor recurso que puede tener una persona y que repercuta de forma positiva en todo nuestro entorno. Como denominador común se imprimen cualidades de hiperautomatización en procesos seleccionados, iniciando por procesos básicos hasta programas integrados de trazabilidad de datos para auditorías y procesos de gestión de recursos. Esto permite que los recursos humanos de la empresa se centren solamente en labores de calidad y de alto rendimiento, donde su creatividad es indispensable.

El paradigma actual sobre la automatización es aticuado, se centra en un cálculo desfasado de costes en robótica y programación y la percepción de que su uso es para la eliminación de puestos de trabajo. La realidad es que el uso de tecnologías como la automatización robótica de procesos (RPA), la constante creación de códigos reutilizables y plataformas de aplicaciones «low-code» (LCPA) que permiten a sus usuarios crear aplicaciones, programas, páginas web sin necesidad de saber programar con código, además el exponencial desarrollo de la inteligencia artificial (AI) permiten abaratar costes y agilizar procesos básicos como una herramienta más para mejorar la calidad del entornos de nuestros recursos humanos con innovación que es lo que hoy en día atrae a las mentes brillantes.

La hiperautomatización de procesos básicos es una necesidad asequible para crear entornos de trabajo innovadores que atrae a mentes brillantes.

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